Por: Diana Rodríguez
Había una vez, al otro lado del mundo, en una península donde el alba pinta de rojo el horizonte, siete jóvenes con voces y sueños se dieron cita para transformar la música en esperanza. No era solo pop; era poesía, era latido, era humanidad. Este era BTS (Bangtan Sonyeondan — Bulletproof Boy Scouts): RM, Jin, Suga, J-Hope, Jimin, V y Jungkook, cada uno como un planeta alrededor de un sol común, irradiando algo que muchos sentían pero pocos podían decir en voz alta: que la vida duele, que la vida ama, y que la música podría ser el puente entre esos dos polos.
Desde su debut en 2013, bajo BigHit Music, BTS
luchó contra el viento y las corrientes del mercado musical. No tenían gigantes
de promoción ni caminos de alfombra roja; tenían pasión, autenticidad y la urgente
necesidad de contar sus propias historias. Cuentan que el verdadero milagro no
nació del éxito instantáneo, sino de la persistencia ante el rechazo, ante la
duda y ante la quietud del propio corazón. Cada ensayo, cada letra, cada canción
era un desafío a la soledad y al silencio.
Su música no era solo música: era espejo. Love
Yourself, Map of the Soul, Speak Yourself… no eran simples
títulos; eran invitaciones a explorar lo que significa existir, sentir, perder
y volver a comenzar. Eso tocó a millones, y surgió el ARMY: no una legión
ciega, sino una comunidad viva de seres que encontraron en BTS un hogar
emocional.
Pero incluso las estrellas deben bajar del cielo.
Entre 2022 y 2025, sus integrantes cumplieron con uno de los gestos más complejos:
el servicio militar obligatorio en Corea del Sur. Siete voces reunidas debieron
dispersarse para cumplir con un deber patriótico; cada paso fue una batalla
íntima entre responsabilidad y deseo. Fue un silencio colectivo, casi doloroso,
que sin embargo sembró esperanza: el reencuentro sería más poderoso que la
ausencia.
Y así, como un poema que sabe que debe volver a su
primera línea, BTS confirmó su regreso en 2026 con un nuevo álbum y una gira
mundial tras casi cuatro años de pausa colectiva. El anuncio fue un susurro que
rápidamente se volvió grito: el álbum se lanzará según fuentes en marzo de 2026
(ARIRANG), seguido de una gira global que planea tocar más de 70
ciudades alrededor del planeta, desde Seúl hasta Nueva York, desde Madrid hasta
Santiago de Chile.
https://toorly.com/request/bts-x-bogota/
“Para Colombia: un sueño por fin cumplido”, y en esta historia coral hay un capítulo que, hasta
ahora, nunca había existido en la memoria del ARMY colombiano. En enero de 2026,
la agencia HYBE anunció algo que parecía un susurro de viento transformado en
trueno: BTS llegará por primera vez a Colombia. Sí, por primera vez. La
capital, Bogotá, fue incluida en el recorrido internacional de la gira con dos
conciertos los días 1y 2 de octubre de 2026; marcando un hito para la escena
musical del país.
Más allá de la cifra o la fecha, lo que hay aquí es
poesía pura: siete jóvenes que siempre hablaron de amar y sanar, tocando
finalmente un país que los había querido, esperando, sin concierto propio, por
años. Colombia (tierra de ritmos, de pasiones, de amaneceres intensos) ahora
recibe a BTS con brazos abiertos, como quien recibe a un viejo amigo que vuelve
de un largo viaje con regalos para el alma.
Hasta el momento de escribir esta crónica, aún no se
ha confirmado oficialmente la boletería ni el estadio para los conciertos en
Bogotá; tampoco se han anunciado fechas de preventa o venta general de tickets
para Colombia. Sin embargo, en otras ciudades latinoamericanas y globales, las
ventas suelen hacerse a través de plataformas como Weverse y Ticketmaster, y
muchas veces ofrecen preventa exclusiva para miembros del ARMY antes de la
venta abierta.
Esto genera otra batalla paralela, tan intensa como
la del escenario: la lucha por conquistar una entrada. La magia de BTS no solo
está en la música, sino en cómo la comunidad que han construido se reúne para
cantar, compartir y organizarse —con estrategias de preventa, con redes de
apoyo, con redes de fan clubs. Comprar una entrada no es solo una transacción: es
sellar un pacto de lealtad con un sueño colectivo.
Así, cuando BTS pise por primera vez suelo
colombiano, no será solo un espectáculo; será una ceremonia de resonancias: de
esperanza, de memoria y de futuro.
Hola me gusto el artículo
ResponderEliminar